Tania Rosas impulsa educación sin internet para miles de jóvenes en La Guajira
La guajira convirtió una experiencia de infancia con videojuegos pedagógicos en O-Lab, una plataforma offline que ya ha beneficiado a cerca de 25.000 jóvenes en su región y se expandió a otros países. Su proyecto también encontró una vía de sostenibilidad al formar empleados de empresas.
Foto: EL PAÍS
Tania Rosas nació en Riohacha y de niña tuvo dificultades con las matemáticas. Todo cambió en 2006, cuando su padre, Óscar Rosas, le regaló una computadora usada con videojuegos pedagógicos. Ese gesto se convirtió con los años en la semilla de O-Lab, una plataforma educativa offline que para 2026 ya había beneficiado a cerca de 25.000 jóvenes en La Guajira, en medio de los retos de conectividad del departamento.
Mientras avanzaba en su formación, Rosas se dio cuenta de que muchas de sus compañeras ni siquiera habían tenido acceso a un computador. Esa realidad la llevó a mirar de frente la brecha educativa y tecnológica de la región. Más adelante estudió Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales en Bogotá, escribió su tesis sobre La Guajira y buscó entender por qué persistía la pobreza extrema y cómo podía enfrentarse desde la educación. En ese proceso conoció a Rosmery Riviera, una niña que le confirmó que había profesores con voluntad, pero aulas sin herramientas, y en 2015 creó la Fundación El Origen.
Con apoyo de fondos del Gobierno y de fuentes internacionales, convocó a profesionales de varias áreas para acompañar la formación de niños en las veredas. Sin embargo, el costo de los traslados, la alimentación y el trabajo en territorio era muy alto. Entonces retomó la idea de aquel computador de su infancia y pensó en una solución que funcionara sin internet, se adaptara a cada estudiante y también a sus lenguas. Para hacerlo realidad, contrató al ingeniero de sistemas guajiro Daner Aguilar. En 2019, la Fundación El Origen diseñó O-Lab como una página web con ejercicios en español y en wayuunaiki, y luego la convirtió en una plataforma pedagógica offline basada en inteligencia artificial, capaz de enseñar cualquier conocimiento por medio de videojuegos.
La iniciativa ganó visibilidad internacional cuando en 2020 la ONU nombró a Rosas entre los líderes de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y el Departamento de Estado de Estados Unidos la seleccionó en Young Leaders of the Americas Initiative. Después, la versión de libre acceso de O-Lab llegó a 10.000 personas en lenguas como tagalo y urdu. Más adelante, Rosas creó O-Lab Inc. en 2022 para hacer sostenible el proyecto, y hoy trabaja con 20 clientes, entre ellos DHL Group, Nissan y Unilever. Gracias a ese modelo, la Fundación sigue creciendo en zonas de Cali, Barranquilla y Chocó, mientras Rosas continúa viajando por el territorio para entregar dispositivos, apoyar maestros y acompañar a los niños.
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